Uy lo que ha diiicho! (II)

Cita

Hoy he escuchado cómo si de una pregunta de trivial se tratase: ” ¿Sabes que deporte practicaba Don Iñaki Urdangarín? TALONMANO” #meriopornollorar

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Amigo (in)visible

Qué facil y divertido va a ser esto. Llegan las navidades, el consumismo, la parafarnalia, pero también llegan los langostinos, el cava, e irremediablemente el amigo (in)visible. Lo pongo entre paréntesis, porque desengañémonos, no existe tal cosa. Son los padres.

En estas fechas tan señaladas es habitual celebrarlas en familia. En mi caso, y no quiero ponerme melancólico, me fascina la idea de pasar el fin de año con mis amigos. Pero es que mis amigos, hacen cosas raras. Por ejemplo. Sábado. Diez de la mañana. Partido de pádel. Las chicas se retan. Se pegan palazos. Pelotas fuera. Algún punto bueno. Y risas. Muchas risas. Se ríen ellas de los cursos de risoterapia (carísimos). Dentro foto.

¿Entendéis la filosofía? (reminiscencia del APM). Hasta ahí todo bien. Siguiente paso. Desayuno con diamantes para las chicas, puesto que se juntan con los chicos (chicos = diamantes). Tales son las inquietudes (políticas, prensa rosa, chafardeo, futuro, etc) de mi grupo de amigos, que somos capaces de desayunar, tomar el aperitivo para acabar comiendo todos juntos a las seis de la tarde. Brutal.

Por no hablar de las celebraciones de cumpleaños, las ocasiones especiales y demás excusas para quedar. En ocasiones veo vídeos (casi eh! técnicos), generalmente producidos por Martin Productions realmente alucinantes. Hacer un playback de Aires de fiesta de la magnífica Karina, me dejó sin palabras. Vivo rodeado de gente extraña, pero extraordinaria. ¡Ah! Se me olvidaba. No somos adolescentes. Tenemos una edad media de veintisiete / veintiocho años.

Así que creo que es comprensible mi curiosidad y mi temor por el amigo (in)visible. Por cierto, el sorteo ya lo hemos celebrado tres veces. Las chicas son inteligentes, más que nosotros los chicos, nos sacan la información, tienen métodos infalibles para averiguarlo. Conocen nuestras reacciones, nos estudian, nos vigilan. Y sucumbimos al poder de sugestión. Y repetimos el sorteo. Ya no más. Nos hemos puesto serios y tiraremos adelante cueste lo que cueste, caiga quien caiga, el amigo (in)visible.

Día: 28 de diciembre. Hora: se desconoce: Lugar: apuesto que en la masía de Pepito’s system powered by Gemma Gaya. Participantes: chuki’s y chuk’s. Finalidad: compartir regalos a diestro y siniestro. Modalidad de amigo (in)visible: manual (A saber, no se puede comprar el regalo, hay que hacer manualidades). Me voy a reír yo con mi regalo, con el resto seguro que también. Lo que sí tengo claro, es que si en este 2011 tengo que dar las gracias a alguien, es a quien tuvo la genial idea de compartir sus amigos conmigo. Que cada día es una sorpresa. Que te ayudan sin casi saberlo. Y sabiendo también. Sin duda, uno de los motivos por los que afrontar estas fechas con una sonrisa. A esto le llamo yo: amigos visibles.

P.D. Mi regalo que sea bonito por favor.

EL HORIZONTE

Hoy no me apetece escribir, no me sale, no puedo. Pero sí recordar lo que en tiempo pasado era mi humilde literatura. Ahí os dejo, el premio de las letras de la Salle Reus de 2005. 

Domingo. Parece ser que el viento ha cesado de momento. Los enhiestos árboles que observo desde mi humilde buhardilla dejan de vacilar para encontrar el equilibrio, la paz. A lo lejos, se vislumbra el eterno beso entre el cielo y la mar. ¿Están realmente enamorados? Me aventuraría a decir que los años han hecho de este beso eterno una costumbre, maldita costumbre: el horizonte.
Lunes. La cama sin hacer. Abro la ventana y salgo al balcón, me da un escalofrío. El castillo de Vilafortuny sigue ahí, dando un toque elegante a la zona. Un jardín a la sombra de los pinos donde antaño se consumó el amor. Para las parejas, sigue siendo un lugar melancólico, de desahogo. Pájaros que visten con sus cantos todos los rincones de mi alma. Alzo la vista. Dichoso horizonte.
Martes. Noche de tormenta. Las gotas caen a plomo, sin cesar. Oscuridad. Permanezco quieto, arropado sin temor. Pasan las horas, nada ha cambiado. El incesante ruido empieza a molestarme, a ser impertinente. No hay luz. Salgo de la cama, pero mi visión es nula. Podría tropezar con cualquier cosa… Un rayo. Un instante. Entre las rendijas de la persiana. Sí. Otra vez. El horizonte.
Miércoles. ¿Sólo me queda la resignación? Me asombra la debilidad del hombre. El ser incapaz de luchar. ¿Soy el único que ve lo que estoy viendo? No oigo vuestra respuesta. Hacédmelo saber. Sí. Quiero saber qué proporción de locura y cordura poseo. La mar, con sus impulsos diarios, olas, acercándose a la orilla… ¿Por qué debe haber siempre un retroceso? Ahí. En el horizonte.
Jueves. Me he enamorado de algo incorpóreo. La mar. La cojo, pero se me escapa de las manos una y otra vez. Frescura, alivio cuando la noto… Desesperación en su ausencia. Presencia, ausencia. ¿Realmente vale la pena? Lo desconozco. Extraño mundo el que me rodea. No soy nada para él. No soy nada para nadie. Minimizado me siento al notar esta fuerza inalcanzable… El horizonte.
Viernes. Caminando en línea recta, como si fuese a una gran fiesta… me río de mí, sarcasmo. Ganas de llorar, me hundo. Intentando cerrar heridas. ¿Quién tiene el antídoto? Dímelo tú. Y sigo pisando cristales cortantes, punzantes. Cristales que agudizan el dolor… el rastro de mi amada que se borra casi con total seguridad. Soy un simple adolescente, muriendo. Por el horizonte.
Sábado. Desaparecen los agudos sonidos penetrantes. La razón ya convivía con eso. Desaparece también ese paraíso. Sí. Un paraíso en el que un romance era posible. ¿Un sueño quizás? Diciendo de este modo un último adiós… quedándose un amargo sabor. Cuando se intenta beber de mi amada, la mar. Una mar salada. Amargo, pero dulce a la vez… me estoy ahogando en ti.
Carlos Sánchez

Goodbye Caravaning. Welcome Bungalowing.

Cataluña es la comunidad autónoma con más campings, cuenta con trescientos cincuenta (en letras impresiona más). Los campings forman parte del abanico de posibilidades que ofrece el sector del turismo. Sin embargo, como casi todo, las tendencias cambian, el turista no es el mismo, y la economía malherida obliga a ajustarse cinturones, cerrar grifos sin tener ni idea de fontanería, en definitiva, a replantearse el negocio para llegar a un acuerdo metafísico con los antiguos y sobretodo nuevos clientes.

La tendencia actual de los campings no es más que el puñetero renovarse o morir. ¿Cómo lo hacen? No es para nada sencillo. El punto de inflexión del asunto reside en los albergues semimóviles (mobilhome). Según el Decret 183/2010 de la Generalitat de Catalunya, los campings pueden instalar albergues fijos y/o semimóviles (a saber, bungalows y mobilhome) siempre y cuando sean explotados por el mismo camping. Hemos llegado al quid de la cuestión. Lo explico.

De un tiempo a esta parte, el tipo de cliente de camping, eran familias de clase media con mobilhome particular que pagaba entre dos y cinco mil euros anuales al camping dependiendo del tamaño de la parcela. A parte, claro está, los quince – treinta mil euros de coste de un mobilhome nuevo. Dejando a parte la tipología de campings, que los hay que ofrecen un servicio de agua y desagüe y otros no, que los hay que permanecen abiertos 11 meses y otros no tanto, etcétera, dejando a lado estos detalles, el hecho de que la normativa explícita de campings (al menos en Cataluña) haya cambiado y los mobilhomes formen parte de la infraestructura del camping y no del cliente ha provocado que el cliente potencial de los campings se marche. Aquí, justo en este momento, es cuando se abre un sinfín de alternativas, algunas de ellas para seguir creciendo como referente del turismo vacacional. Lo sigo explicando.

 

De los trescientos cincuenta campings de Cataluña, estoy seguro (no he hecho estudios exactos) que un 75% están regentados por familias humildes. Antaño, el mundo del camping era un mundo por explorar, y el trato personalizado con los clientes (familias) era primordial. Ha dado su frutos hasta ahora, y muchos.No obstante, las cosas cambian, los tiempos también, los clientes por supuesto, y la crisis y las leyes obligan a reinventarse, obligan a montarse a los nuevos trendings (tendencias). A saber.

El bungalow. Quién va a pagar hoy pongamos tres mil euros anuales por irse los fines de semana de camping, cuando existen los bungalows. Pernoctar en un bungalow de cualquier camping puede costar mínimo veinte euros para 2 – 4 personas. Y pasas un fin de semana de puta madre, barato, con las comodidades necesarias, etcétera. Se lleva el bungalow. Y las familias que regentan los campings deben de entenderlo y sumarse a esta tendencia que ya no es tan nueva. Con lo cual, la captación del cliente debe ser totalmente diferente. Ya que por un mismo bungalow pueden pasar 44 familias diferentes en un año. ¡Eh! Que pueden quedar igual de contentas que las familias con mobilhome. Sólo que el mensaje, la publicidad del camping, lo que se ofrece, tu valor añadido (que lo tiene que haber) lo debes transmitir a mucha más gente. ¿Cómo?

Internet. Hoy se vende por internet. Hay que aprovechar las herramientas que nos brinda el soporte virtual para llegar hasta dónde nunca imaginaste que llegarías. Yo no sé más de campañas publicitarias a través de internet, sólo sé que funciona. Y en el tema de los campings lo que funciona  es construir más bungalows para después hacer un buen uso de la web y vender, vender, vender. Es decir, lo que se ha hecho hasta ahora es magnífico, fenomenal, pero lo que necesitan los campings para seguir siendo un referente del turismo vacacional es modernizarse, decir adiós al caravaning y darle la bienvenida al bungalowing. ¿Se perderá romanticismo? quizás sí. Pero no corren buenos tiempos para la lírica. Así que manos a la obra, y a subir (no sin esfuerzo) el peldaño de la evolución de los campings.

De profesión frutero de mierda al por mayor.

Tienes que encontrar lo que amas. Y esto es tan verdad para tu trabajo como lo es para tus seres queridos. Tu trabajo va a llenar una gran parte de tu vida y la única manera de estar verdaderamente satisfecho es hacer lo que creeas que es un gran trabajo. Y la única manera de hacer un gran trabajo es amar lo que haces. Si no lo has encontrado aún, sigue buscando. No pares. ”

Steve Jobs, en paz descanse, nos dice una verdad verdadera con esta sentencia, digo dice en presente, porqué sus palabras las debemos tener en cuenta para el resto de nuestras vidas bajo mi humilde opinión. #estoesasi y #cuantarazon.

El trabajo ocupa el mayor tiempo de nuestra vida y es por ello que deberíamos seguir la línea utópica del amigacho Steve (iba a decir Esteban pero los nombres no se traducen, recuerdos de mi paso por la Facultad de Letras de la Universitat Rovira i Virgili). No obstante, la realidad es que sólo una minoría ha encontrado ese trabajo tan anhelado. Hay precariedad laboral, se exige una preparación académica extensa, especializaciones, másters, cursos y una infinidad de etcéteras. Aún y así, las oportunidades laborales escasean y las empresas, regidas por la crisis económica que nos retuerce, ofrece salarios (si los ofrece) mínimos, contratos temporales que provocan inseguridad en el empleado y un sinfín de detalles que complican subirse al carro del mundo laboral a los jóvenes.

En mi caso, no me puedo quejar. Soy comercial hortofrutícola al por mayor, o lo que se denomina frutero de mierda. Pero tengo trabajo. La maldita ley del más fuerte me hizo pequeño en su día y renuncié a todo por lo que estaba luchando. A saber. Mi ilusión era escribir, ser periodista, recorrer cielo y tierra por contar lo sucedido, opinar, vivir de ello tal vez. Me quedé en un borrador de futuro periodista (yo lo quise así, no le echo la culpa a nadie) y empecé de cero una gran empresa que se dedica a la fruta y la verdura al por mayor. De eso hace ya 4 años. Cómo pasa el tiempo. Mi ilusión como podéis comprobar sigue intacta, sigo escribiendo, palabras, frases (algunas incoherentes) que se pierden por el maravilloso espacio de internet.

¿Y qué hago? ¿Lloro? ¿Me lamento? NO. Quiero creer que la vida no deja de proporcionar oportunidades por doquier. Que la vida es aprendizaje. Que hay otras cosas mucho más importantes que el trabajo y tengo la suerte de tener alguna de ellas. Bien. He aprendido a convivir con mi trabajo, puedo decir que amo mi trabajo en ciertos aspectos, ya os explicaré en otro post los entresijos del mundo de la fruta y la verdura, prometo será divertido. Así que me considero afortunado.

Frutero o periodista, ilusiones intactas o malheridas, rutinas cambiantes, mundos laborales, cuerpos y almas profesionales, navegante entre miles de aguas sólo para conseguir la felicidad. Seguiré buscando amigo Jobs. Te lo prometo.