Comportamientos absurdos en el Fútbol Base

Relato basado en hechos reales. Producido por Carlos Sánchez. Reparto: C.D La Floresta y Constanti C.E.

Cuenta la historia entre dos clubs de fútbol base de la provincia de Tarragona. El Constantí con 12 equipos en su haber promociona el fútbol ofreciendo a los niños del pueblo hacer deporte sin tener que irse a otros clubs. El C.D. La Floresta con 24 equipos se ha convertido en un referente a nivel de Cataluña. Resulta que la Floresta es un barrio de Tarragona, y cuenta sólo con 456 viviendas. El esfuerzo y el sacrificio por parte de los fundadores del club dieron sus frutos y han dado caza a categorías importantes codeándose con los mejores clubs de Cataluña.

Hasta ahí todo correcto. Esta temporada formo parte del cuerpo técnico de La Floresta, dirigiendo al Infantil A que milita en Primera División. La máxima categoría de momento. La temporada que viene la Federació Catalana de Futbol, vuelve a hacer reestructuraciones en el organigrama del futbol base, y particularmente en la categoría Infantil, creándose la nueva Preferente. El objetivo de La Floresta es poder jugar la temporada que viene en Preferente, y para ello hay que clasificarse este año entre los ocho primeros de nuestro grupo. Se ha acabado la primera vuelta del campeonato, y el equipo ha conseguido colocarse entre esos 8 equipos que ascenderán la próxima temporada. No obstante, no ha sido para nada fácil ni lo será a partir de ahora.

Sigo con la trama del relato. En ocasiones, pasan cosas buenas. Hace dos semanas se presentó un chico del Infantil del Constantí que quería probar en mi equipo. Resulta, cuando acepté ser entrenador de La Floresta, hice unos cuantos sondeos para poder reforzar el equipo, y este chico, me maravilló. Se negó a venir en su día porque tenía el compromiso con el Constantí, C.E. Todo perfecto, a nadie nos gusta que nos toquen nuestros mejores jugadores. Ahora bien, ha terminado la primera vuelta en la mayoría de competiciones, y el chico en cuestió dio un pase adelante. Qué alegría! A saber, el infantil del Constantí C.E. compite en Segunda División, ocupando la séptima posición, muy alejado en cuanto a puntos se refiere del ascenso. Una vez el chico da de su parte es cuando hay movimientos en las instituciones. Que bien queda eso. Significa, que se da la cara al club del cual proviene el posible refuerzo, se explica la situación, los motivos, etcétera, y en la mayoría de los casos, el club accede, tramita la baja del chico, y ya tiene libertad para ingresar en su nuevo club. Pero no. No ha sido así.

Ni aun teniendo 19 jugadores para un sólo equipo infantil, ni sabiendo que el chico se marcha para evolucionar en su vida futbolística, ni aun sabiendo que el chico no ha tenido problemas en el Constantí C.E, ni aun y así le tramitan la baja. Ahora, viene el final triste. El chico está triste, porque hasta ayer, se presentó a los entrenamientos con La Floresta con una ilusión por aprender y convencer tremenda, porque hasta ayer tenía la ilusión de jugar a fútbol pero compitiendo por algo real y con su dosis de diversión necesaria, porque hasta ayer era feliz y hoy ya no lo es. No quiere volver a jugar en el Constantí C.E. Eso significa que si no le dan la baja podría quedarse 4 meses sin disputar ninguna competición de fútbol. Eso significa que estoy ligeramente decepcionado, y que la junta directiva del Constantí C.E. ha olvidado lo que comporta ser humano.

Este chico debe jugar a fútbol. Si ya nos olvidamos de las personas…apaga y vámonos.

P.D. La Federació Catalana de Fútbol se lava las manos, por supuesto.