Príncipe azul


Abrió la puerta del edificio y al subir:

Sangre.

Baja lentamente, escalón tras escalón, gota a gota.

Aullidos en silencio, enmudeció, salió corriendo al portal.

Alzó la vista y vio a un hombre vociferar desde una ventana, en lo alto t con alta dosis de felicidad y rabia, aunque con la voz distersionandose.

NO, NO CORRE SANGRE AZUL POR MIS VENAS.

NO SOY UN PRÍNCIPE.

JAMÁS SERÉ REY.

ACEPTO LO QUE SOY, ME AMO.

ME DESENGRARÍA POR DEMOSTRARLO.

Los bomberos corrieron a socorrerle.

Los médicos tropezaron con los coágulos.

Abrazado a su pecho, como protigiéndose, como abrazándose: falleció, altivo.

Carlos Sanchez
16/05/2016

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