Descubrir


Un quiosco en cada esquina, un mercado antiguo a mi vista que parece cerrado. Vallado a lo antiguo, firma a firma. Aunque parece que haya vida por dentro.

No entro.

Hay ruido, hay vida, hay familias, hay citas. Y todo es muy humilde. No hay vestidos ni trajes ostentosos, no hay peinados modernos.

Y la mayoría sonríe.

Un corro de niños alborota la plaza. Aunque por momentos se quedan en silencio, como expectantes, como sorprendidos. Bailan las peonzas a las siete de la tarde.

¿Qué, quien: bailará después?

Bastones y bancos. Se entrecruzan miradas y seguro que alguna crítica. Observan y siguen aprendiendo. Más que muchos jóvenes me atrevería a sentenciar.

Mirada bien atenta.

Suena un silbido cada dos minutos. Levanto la cabeza pero no se descifrar su origen. Mas no la bajo. Me enseñaron de bien pequeño a conducir el balón sin mirarlo, y ahora se escribir sin mirar ni la estilográfica ni el folio como se va llenando.

Bien despierto.

He dejado de escribir diez minutos y no ha vuelto a sonar el pitido. Estoy esperando la rutina de este rato. Vale. Me he adelantado, ha vuelto a sonar y no vi nada. Aunque pueda parecer que esté perdido, sigo levantando la testa y con los ojos brillantes de ilusión: intento comprender lo que se mueve a mi alrededor.

Descubrir.

Anuncios

Coméntalo

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s