Ingeniero técnico en armonía

Yo era aquél que no más quería
un plato caliente y un jergón
donde yacer sin ruido, de forma sombría;
sin que despertase pena ni lástima;
que no quiero que se apiaden, que es mía,
mi vida es mía. Los sueños se acabaron
que nadie quiere a nadie, que nadie oye poesía.
Y me río, ¡me ha echado una moneda!

―¡Si soy ingeniero técnico en armonía!―

Si no soy pobre, si yo no pido
más que amar, dormir y comer;
nada más que ser aquél que de joven quería ser.

 

Anónimo

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