El sillón color Marrón Camel

Recuerdo el sillón color Marrón Camel donde esperaba a mi padre a que llegara de trabajar. Recuerdo que cabía perfectamente si encogía las piernas y colocaba las palmas de mis manos bajo mi cabeza, recostado. Recuerdo como se enfadaba mi madre cuando no le hacía caso alguno a sus indicaciones para ir a la cama. Recuerdo que quería esperarlo, en el sillón color Marrón Camel.

Recuerdo. El sillón. Color Marrón. Camellos bailando en el salón. No recuerdo nada más. Sueños.

Amanecía en la cama y no recuerdo cómo había ido del sillón a mi dormitorio. Recuerdo que me despertaba siempre con miedo. Intentaba no hacer ruido, pero encendía todas las luces habidas y por haber hasta llegar a la habitación de mis padres. Recuerdo como abría muy despacio la puerta y cómo dejaba de roncar mi padre de repente. Corría en silencio hasta el salón y de un salto me tumbaba en el sillón color Marrón Camel y me tapaba con la manta y cerraba los ojos y esperaba a mi padre.

Recuerdo. Hijo, a dormir a la cama, venga. Recuerdo sus dedos color Marrón Tabaco. Me recuerdo apagando las luces a hombros de mi padre con una sonrisa en mi boca. Recuerdo. Hijo, duerme, te quiero.

Y recuerdo cómo deseaba que pasara rápido el día para poder esperar a mi padre en el sillón color Marrón Camel.

colorcamel

 

Carlos Sánchez Mateos

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